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El Pleno municipal, celebrado en la Tenencia de Alcaldía de El Aral, concede el IV Galardón Nardo de Oro a Dª Dolores Carmona Carbonell

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El Pleno municipal, celebrado en la Tenencia de Alcaldía de El Aral, concede el IV Galardón Nardo de Oro a Dª Dolores Carmona Carbonell

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Como viene siendo habitual, cada año, con motivo de la Romería en Honor y Gloria a la Purísima Concepción de María Coronada, el pleno más próximo a la fecha de dicha celebración tiene lugar en la Tenencia de Alcaldía de El Aral. Un plenario celebrado esta misma mañana en el que el Equipo de Gobierno ha propuesto que el reconocimiento público que se concede anualmente al vecino más longevo de El Aral, sea en este 2025 para Dª Dolores Carmona Carbonell, nacida un 25 de agosto de 1934, contando en la actualidad con 90 años.

El regidor, Diego Manuel Agüera, explica que “en una sociedad llena de prisas, es necesario detenernos y poner en valor a las personas mayores del lugar donde vives, intentando que nunca les falte el afecto, el respeto y la distinción que tanto merecen”.

Este agradecimiento se hará público el próximo jueves 12 de junio, día que se inaugurará la Romería en el Barrio de El Aral.

IV Nardo de Oro “Manolita la Ermitaña”
La propuesta, llevada a Pleno por el grupo socialista, recogía que “Dolores nació en el barrio de Aral en un corral de vacas, ya que sus padres, José y Dolores se dedicaban a ello, donde se crio junto a sus 6 hermanos, señalando como curiosidad que su hermana era Manolita “la Ermitaña”, persona que da nombre a este reconocimiento, por lo que debe ser un orgullo para la familia que dos hermanas ostenten el mismo galardón.
Dolores formó una gran familia en el barrio junto a Diego Romero de la Rosa, de la gente de la carnicera. Fruto del matrimonio nacieron 11 hijos, que crecieron entre corrales y la casa que compraron en el Aral, donde actualmente vive Dolores junto a dos de sus hijos. Hoy, es abuela de 23 nietos y bisabuela de 16 bisnietos.
Su vida no ha sido nada fácil, teniendo que trabajar duro en el campo para criar a su familia, ayudando además en las labores de la granja de animales que tenía su esposo y sus hijos, para después marcharse a la capital a servir hasta cerca de los 80 años. Una familia humilde del barrio del Aral que se ganó el pan de cada día a duras penas como solía pasar por aquellos años, pero saliendo adelante humilde y honradamente, y siendo muy felices junto a los suyos.
Por su edad, Dolores, ha vivido épocas, situaciones y cambios que muchos de nosotros no podemos ni imaginar, desde guerras, pandemias, hambrunas, pérdidas de hijos, yernos y nueras a temprana edad, ... Ha afrontado momentos difíciles en su vida, ha visto evolucionar el mundo y ha aprendido de cada paso del camino. Su testimonio de vida nos ayuda a comprender mejor el pasado, pero también nos guía para afrontar el presente con más perspectiva y serenidad. Sus consejos, a menudo llenos de sencillez, tienen el poder de ayudarnos a tomar decisiones más reflexivas y maduras, aunque le custa hablar de la dureza que tuvieron que pasar en los años de guerra y posguerra. A pesar de todo, Dolores siempre ha sido una mujer fuerte y llena de Fe, de Fe por la Virgen a la que espera cada 7 de diciembre en su puerta, mujer de Fe a pesar de las vicisitudes que le ha dado la vida, Fe por su Virgen del Aral, junto a la que se ha criado en el corral de sus padres y a la que cada día siente tan cerca.
Vecina querida, siempre le ha unido una relación especial con toda la gente del barrio, con aquellas que ya no están como sus vecinas Andrea, María la Arriera, Florencia, Ana la Barbera, Pepa, y con aquellas que todavía la visitan para pasar un ratito con ella en el zaguán de su casa, como Dolores la mujer del municipal, Manolita la Fajilla, Mercedes, Isabel de las cabras, entre muchas otras.
Los días los pasa en su casa, ya que la edad y los designios de la vida han hecho que Dolores esté algo cansada y limitada, pero su puerta siempre está abierta, recibiendo la visita de su familia y vecinos cada día, valorando los pequeños momentos y celebrando la cotidianeidad, que a menudo sólo se valora cuando van pasando los años.
Por todo lo expuesto, Doña Dolores Carmona Carbonell, será reconocida con el IV Nardo de Oro “Manolita la Ermitaña”, por ser la persona más longeva del Barrio del Aral, una persona de la que no sólo su familia, sino que todos debemos sentirnos orgullosos.
Como en las anteriores ediciones, esta distinción se hará con un Nardo de Oro, por ser ésta una flor sencilla, con hojas radicales, flores blancas y muy olorosas, flor característica de la Virgen que vive en el Barrio de El Aral y que perfuma las calles de este pueblo cuando Ella pasea, flor de la Alcaldesa Perpetua de este pueblo ribereño”.